1. Kumbaraci - Estambul

    Kumbaraci - Estambul

  2. POR TIERRAS PALESTINAS

    Partimos desde Jerusalén, y ya en la estación de autobuses a Palestina todo empieza a ser diferente. Nos encontramos en un recinto pequeño que alberga muchos autobuses viejos y en no muy buenas condiciones. Subimos a uno de estos y el bus arranca haciendo mucho ruido. Según nos alejamos de Jerusalén el paisaje se transforma. Conforme te acercas a la frontera empiezan a aparecer campos de escombros y basura. 

    Llegamos a la frontera, el muro de hormigón prefabricado está limpio en el lado israelí salvo por algún grafiti pidiendo la paz. Sin embargo está lleno de pintadas en el lado palestino, se pueden ver retratos de Arafat y otros muchos mensajes que no puedo descifrar. Cruzar no supone ningún problema, no hay control alguno, nadie nos pregunta de dónde venís, a donde vais y por qué venís ni ninguna otra de esas preguntas que nos hicieron al aterrizar en Israel.

    Ramallah es otro mundo, calles sin asfaltar, jardines con escombros y muchos edificios abandonados, demasiados. Pero lo que no veo son banderas palestinas, tan solo alguna en edificios estatales.

     Si la estación árabe de autobuses de Jerusalén me había parecido pequeña, en la de Ramallah la aglomeración de autobuses es increíble. Preguntamos por el bus a Nablus al conductor del autobús que parece no entender muy bien el inglés, pero no es problema porque al instante un amable hombre nos lleva hasta el autobús adecuado. No pide nada a cambio, cosa que me resulta un poco rara tras acostumbrarme a que en Israel tras cada gesto de amabilidad hubiese un bote de propinas agitándose. 

    Subimos al autobús que nos llevará a Nablus, tan cochambroso como el anterior, tras Ramallah el paisaje se llena de olivos entre pueblos dispersos con muchas de las casas sin terminar de ser construidas pero con claras evidencias de que allí vive gente. No tardamos en captar un factor común que aparece en las cubiertas de todas las casas, depósitos negros. Posiblemente para prevenir el corte de suministro de agua corriente a la vez que calientan el agua. Las banderas palestinas y las imágenes de Arafat se hacen más frecuentes en estos pueblos. 

    No sé muy bien cómo definir Nablus, es una ciudad de unos 120.000 habitantes que cuando ves desde la distancia, es un mar de calles sin asfaltar y edificios a medio construir. Sin embargo cuando estas dentro de ella resulta estar llena de vida y movimiento. Nada más llegar llegar nos acercamos a un bazar en el que se ve un gran ajetreo. Niños de arriba para abajo transportando alimentos en carros; gallinas, pollos y gallos enjaulados; todo tipo de verduras y especias que hacen las delicias de vista y olfato; corderos, vacas incluso tiburones colgando de ganchos…en definitiva, un lugar difícil de olvidar.

     En una de las numerosas callejuelas entablamos conversación con un buen hombre que nos habla en español, alemán, francés e inglés.

    Es hora de comer así que le preguntamos si conoce algún buen sitio para ello a lo que el hombre responde invitándonos a seguirle a un lugar de su confianza, y sin agitar el bote de las propinas… qué raro. Lo seguimos al tiempo que nos va explicando los diferentes lugares del bazar. Hasta que que llegamos a un rincón, que más parece una cueva que un restaurante, en el que no caben más de 10 personas de pie. Nos sentamos junto a un padre y su hija y nos sirven lo mismo que ellos andan comiendo, pinchos de carne, tomate y cebolla. Nuestro amigo poliglota se despide tras hacernos compañía mientras comemos mientras nosotros decidimos ascender a una de las colinas del valle en el que se encuentra Nablus.

    Tras cierto rato caminando nos encontramos, junto a una verja que da a un solar, con un cartel que dice teatro romano. Ponemos de nuestra parte para creer lo que dice el cartel y nos adentramos en el solar y al torcer la esquina de un bloque de viviendas aparece, entre basura y malas hierbas, un graderío de lo que parece ser mármol blanco. Una imagen desoladora, capiteles corintios, restos de columnas, frisos y otros elementos decorados desperdigados por lo que fuera la escena. Siento la necesidad de documentar todo puesto que por su estado, puede que no vuelva a verlo. Tras informarme acerca del tema parece ser que el teatro fue destruido por el ejército israelí, tras ocupar Nablus durante la segunda intifada, y ahora esto es lo que queda de él… La guerra no atiende a cultura.

    Bajando por las estrechas calles la gente nos mira con curiosidad, no parecen estar acostumbrados a ver turistas. Muchos nos dan la bienvenida y nos preguntan de dónde somos, incluso los policías se muestran espontáneos y amistosos. Sin duda somos el centro de atención sobre todo nuestro amigo holandés, cuyo pelo rubio no pasa desapercibido.

    Se hace tarde toca volver a Jerusalén, pero esta vez no resulta tan simple cruzar el muro. Un grupo de militares para el autobús y entran para pedir el pasaporte a los turistas. Los palestinos que cruzan a Israel tienen que bajar del autobús y pasar un control. No se en que consiste, solo sé que el autobús se ha quedado casi vacío cuando marchamos vuelta a Jerusalén…

  3. Mar Muerto - Palestina

    Mar Muerto - Palestina

  4. Mar Muerto - Palestina

  5. Mar Muerto - Palestina

  6. Mar Muerto - Palestina

    Mar Muerto - Palestina

  7. Mar Muerto - Palestina

    Mar Muerto - Palestina

  8. Jerusalén

    Jerusalén

  9. Jerusalem - Israel

    Jerusalem - Israel

  10. Jerusalén - Israel

  11. El monte de los olivos
Jerusalén - Israel

    El monte de los olivos

    Jerusalén - Israel

  12. Jerusalén

    Jerusalén

  13. Muro de las lamentaciones

    Jerusalén - Israel

  14. Santo Sepulcro - Jerusalén

Sobre mí

Rubén Ruberte Casanova. Coleccionista de recuerdos, arquitecto en potencia, aficionado a la fotografía, deportista y sobre todo Individuo en continuo proceso de aprendizaje.

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